viernes, 3 de junio de 2016

Seis pequeñas historias


Seis pequeñas historias:

1.- Un día los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera. El día de la oración, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con sombrilla. Eso es FE.

2.- Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA.

3.- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente, y sin embargo ponemos la alarma para levantarnos. Eso es ESPERANZA.

4.- Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en lo absoluto. Eso es SEGURIDAD.

5.- Vemos el sufrimiento en el mundo y a pesar de ello nos casamos y tenemos hijos. Eso es AMOR.

6.- Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: “No tengo 70 años, Tengo 16 con 54 años de experiencia”. Eso es ACTITUD.

Vive tu vida así: con Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud.
Tarea: vive a plenitud tu vida, pero siempre bajo la gracia de Dios. Bendiciones!

Somos imagen del Dios de los encuentros


jueves, 12 de mayo de 2016

REBAJAS !!!!!


«Buscad el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura»
 (Lc 12, 31)
La trampa es querer exprimir lo que traes tú, Jesús, a bajo coste. 
Buscar la mejor ganga del Evangelio, el chollo espiritual, el dos por uno. 
Quiero fe, pero tranquilidad; justicia sin compromiso; cara sin cruz. 
Puede ocurrir esto.

 Es muy bonito lo tuyo, Jesús, salvo cuando implica afrontar incomprensión, renuncia, esfuerzo, menosprecio... Es bonito salvo cuando tus palabras se conviertan en pregunta que me descoloca. Es potente si tu profecía la apunto en dirección a otros; pero tal vez tenga que estar dispuesto a dejar que tus palabras me interroguen a mí. Sobre el amor, sobre la misericordia, la bienaventuranza, la coherencia, la pobreza, la verdad. Y ahí no caben rebajas. 

sábado, 27 de febrero de 2016

¿Dónde estamos nosotros? -José A. Pagola

EL EVANGELIO ES BUENA NOTICIA PARA LA HUMANIDAD

Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor 
y le echaré estiércol, a ver si da fruto
 
 

28 de Febrero de 2016
3 Cuaresma (C)


Lucas 13,1-9 
En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: - ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: - Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó: - Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortas.
 


“Jauna, utz ezazu aurtengoz; bitartean, ondoa aitzurtu eta ongarria botako diot, ea aurrerakoan fruiturik ematen duen; eta bestela, moztu”
 


DÓNDE ESTAMOS NOSOTROS?
José Antonio Pagola


Unos desconocidos le comunican a Jesús la noticia de la horrible matanza de unos galileos en el recinto sagrado del templo. El autor ha sido, una vez más, Pilato. Lo que más los horroriza es que la sangre de aquellos hombres se haya mezclado con la sangre de los animales que estaban ofreciendo a Dios.
No sabemos por qué acuden a Jesús. ¿Desean que se solidarice con las víctimas? ¿Quieren que les explique qué horrendo pecado han podido cometer para merecer una muerte tan ignominiosa? Y si no han pecado, ¿por qué Dios ha permitido aquella muerte sacrílega en su propio templo?
Jesús responde recordando otro acontecimiento dramático ocurrido en Jerusalén: la muerte de dieciocho personas aplastadas por la caída de un torreón de la muralla cercana a la piscina de Siloé. Pues bien, de ambos sucesos hace Jesús la misma afirmación: las víctimas no eran más pecadores que los demás. Y termina su intervención con la misma advertencia: «si no os convertís, todos pereceréis».
La respuesta de Jesús hace pensar. Antes que nada, rechaza la creencia tradicional de que las desgracias son un castigo de Dios. Jesús no piensa en un Dios "justiciero" que va castigando a sus hijos e hijas repartiendo aquí o allá enfermedades, accidentes o desgracias, como respuesta a sus pecados.
Después, cambia la perspectiva del planteamiento. No se detiene en elucubraciones teóricas sobre el origen último de las desgracias, hablando de la culpa de las víctimas o de la voluntad de Dios. Vuelve su mirada hacia los presentes y los enfrenta consigo mismos: han de escuchar en estos acontecimientos la llamada de Dios a la conversión y al cambio de vida.
¿Cómo leer cualquier tragedia de violencia o catástrofe natural desde la actitud de Jesús? Ciertamente, lo primero no es preguntarnos dónde está Dios, sino dónde estamos nosotros. La pregunta que puede encaminarnos hacia una conversión no es "¿por qué permite Dios estas horribles desgracias?", sino "¿cómo consentimos nosotros que tantos seres humanos vivan en la miseria, tan indefensos ante la fuerza de la naturaleza o de nuestro odio y violencia?".
Al Dios crucificado no lo encontraremos pidiéndole cuentas a una divinidad lejana, sino identificándonos con las víctimas. No lo descubriremos protestando de su indiferencia o negando su existencia, sino colaborando de mil formas por mitigar el dolor de tantos seres humanos del mundo entero. Entonces, tal vez, intuiremos entre luces y sombras que Dios está en las víctimas, defendiendo su dignidad y en los que luchan contra el mal, alentando su combate.
La parábola de la higuera estéril es una llamada de alerta a quienes viven de manera infecunda y mediocre. ¿Cómo es posible que una persona que recibe la vida como un regalo lleno de posibilidades vaya pasando los días malgastándola inútilmente? Según Jesús, es una grave equivocación vivir de manera estéril y perezosa, dejando siempre para más tarde esa decisión personal que sabemos daría un rumbo nuevo, más creativo y fecundo a nuestra existencia.

lunes, 8 de febrero de 2016

Misericordia


El baile de carnaval y cuaresma

El camino de la Cuaresma 2016